martes, 1 de septiembre de 2015

Ciudadelas






La biblioteca, la bibliotecaria estaba ahí, ahí, si ahí, Observado los pasillos vacíos, me sonrió esta vez. Esquivé esa sonrisa como si fueran una bala, desde tu ventana se puede ver parte de la ciudad, pero no mi casa. Puedes gritarme tan fuerte que el mismo cimiento de mi vida tiemble. Pero el de deber buen juglar. Los peces de ciudad como nosotros nadan mar adentro. La ciudad, si, esta maldita ciudad, que nos acopla en cada vagón de metro, mil putas personas ahí, Y tú a solos metros, separados por otro mar de gente nauseabunda. Tus ojos, quietos pero atentos, buscando una salida pero no del metro. Media noche. Si, media noche, imagínate solo en media noche, No necesito decirte, que me detuvo para hablarte, para recordar tu voz, en estas malditas noches, tus manos me rosaron y tirite. La bibliotecaria me volvió a mirar diciendo: “llevas dos horas con el mismo libro”, el mismo café ya frio, un lápiz que no escribe, escuchando la misma canción y ella sigue ahí, en aquel edificio ¿Cuál es la sorpresas? Le conteste, lento pero atento como tus ojos: “hay lugares de Santiago donde las sorpresas no están permitidas”.

martes, 2 de junio de 2015

La pianista.




Llave en mano contemplaba la ciudadela perdida en el mar de aquel libro.
Que devolvía a trazado.
La multa era clara valía: “dos cafés y un par de naipes”
La bibliotecaria también lo savia pero ella acepto el café mientras que juntas escuchaban “Nessun Dorma”.

Son las diez de la mañana sonó aquel reloj desde el fondo lóbrego de la biblioteca.
La mirada fija de la pianista con los ojos perdidos en uno de los 7 mares, su olor era algo extraño pero muy familiar.

Olía a oscuridad, heridas de interior, teléfonos suicidas a pecas de la infancia y a gasolina.

Me recordó un día de lluvia que nunca llego.

Sus ojos me miraron y decidí huir entre "Presa y Referencia" sabía que no seguiría.

martes, 28 de abril de 2015

La sociedad del lunes negro





Los gritos son la música del abismo, no temas a la canción de la noche. Entre los laberintos nuestras almas se encontraran. Los ojos del creador contemplan nuestra fuga. Los perdidos aúllan su canción, conozco los laberintos subterráneos de esta ciudad, no me sueltes que ni tu memoria te encontrara. Mantente alerta entre cada callejón Ahora la noche es mi refugio, sabes más allá de la biblioteca al final del precipicio. El crepúsculo del atardecer anuncia el comiendo de la cazaría

viernes, 17 de abril de 2015

El Crisantemo







Una importante parte del calendario se perderá.
Ya hace bañado en  gasolina el abril arrancado del calendario junto con marzo
Esperan en  silencio a los meses restantes.
La lluvia ausente acompaño la  velada,  la noche con el frio  susurraban historias de tiempos antiguos, lazos  culminaban, extraños  se contemplaban reconociéndose.
Avenidas cortadas  trasnochadas junto a la  orquesta filarmónica que tocaba “el  primer soneto de septiembre”
Quien ya hace muerto boca abajo.
Es silenciada por los pasos de los meses restantes en sus trajes de luto.
 Aquel olor a muerte que los rodea. Ellos exclaman:  ¡sangre y gloria por los caídos!
La hermandad de las tuercas hacia un minuto de silencio que duro horas.
Los pulsos se detenían.
No olvides llevar pañuelos y recuerda que tú eres diciembre.

Nos persigue el invitado errante de  la oz  hermanos míos

El Primer Inicio

Entre libros y apuntes inicio el fin del verano, medio en serio la mochila tomo un peso diferente. La cocina me saluda. Los olores t...